London Fashion Week S/S 2014: Richard Nicoll

collage

Richard Nicoll intentó su más difícil enriquecer su colección de primavera en el hielo, de la banda sonora con “Congelado advertencias” Nico; a la paleta chill de negro, blanco, plata y rosa; referencias de tela invernal como el patrón del houndstooth que fue bordada o con lentejuelas sobre tapas blancas escarpada. Moraleja de esta historia particular: Nicoll es su propio anuncio peor. Su colección era genial, ni frío. Es exactamente diez años desde que lanzó su colección de mujer, y se le toma mucho tiempo para instalarse en la ranura segura que define el programa de hoy. La razón obvia es que el lanzamiento de su colección masculina ha ayudado a Nicoll a definir lo que representa como diseñador, pero eso puede ser un poco demasiado pat cuando se aplica a su última oferta. Es más relevante a la conclusión de que por fin ha aislado su propio dulce punto comercial. Porque eso es lo que vimos hoy: vendibilidad con sass vanguardista.Una barra lateral poco gracioso en semana de la moda de Nueva York fue el de 1920/2020s time warp. Nicoll enarbolaron la bandera de la misma noción aquí. Gota de talle capas sugirieron a Chanel pre aleta; la forma en que se yuxtaponen rayas de diferentes tamaños insinuó una geometría urbana (el diseñador citado los sesenta fotos del fotógrafo Garry Winogrand); y el sheerness que Nicoll capas sobre todo tenía una calidad de ciencia ficción. Pero al final, pudo haber sido un graphicism op art que tenía más atractivo: una envoltura blanca hilo negro y su reverso estaban limpias, claras expresiones de la estética Nicoll. Hubo un tiempo cuando una resaca decadente aspirado sus colecciones hacia los lados. Todavía paga servicio de labios a esa época, pero realidad ha dictado algo más pragmático — y en última instancia de apelación.

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Richard Nicoll tried his hardest to coat his Spring collection in ice, from the soundtrack featuring Nico’s “Frozen Warnings”; to the chill palette of black, white, silver, and pink; to wintry fabric references like the houndstooth pattern that was embroidered or sequined onto sheer white tops. Moral of this particular story: Nicoll is his own worst advertisement. His collection was cool, not cold. It’s exactly ten years since he launched his women’s collection, and it’s taken him that long to settle into the confident groove that defined today’s show. The obvious rationale is that the launch of his men’s collection has helped Nicoll define what he stands for as a designer, but that may be a little too pat when applied to his latest offering. It’s more relevant to conclude that he has finally isolated his own sweet commercial spot. Because that’s what we saw today: salability with avant-garde sass.

One funny little sidebar in New York fashion week was the 1920s/2020s time warp. Nicoll flew the flag for the same notion here. Drop-waisted layers suggested pre-flapper Chanel; the way that different-sized stripes were juxtaposed hinted at an urban geometry (the designer cited the sixties pics of photographer Garry Winogrand); and the sheerness that Nicoll layered over everything had a sci-fi quality. But in the end, it might have been an op-art graphicism that had the most appeal: A black-piped white sheath and its reverse were clean, clear expressions of the Nicoll aesthetic. There was a time when a decadent undertow sucked his collections sideways. He still pays lip service to that time, but reality has dictated something more pragmatic—and ultimately appealing.

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